Por los años cuarenta, ante una idea de Hipólito
Jiménez, la biblioteca estuvo abocada
a la construcción de un parque infantil. A
pesar de contar con un terreno cedido en préstamo
por el Ferrocarril y con un conjunto de juegos adquiridos,
la empresa se tornaba lenta y dificultosa por razones
económicas. Es entonces cuando Riquelme sugiere,
para obtener beneficios, la realización de
un festival danzante original que podría llamarse
Fiesta del Vals.
Se llevó a cabo en la Sociedad Italiana
en mayo de 1941 con tanto éxito y con el apoyo
de todos los sectores que á partir de allí
se sucedió anualmente hasta 1962.
Como por fin la construcción del parque quedó
sin efecto, lo recaudado se usó, primero, para
la compra del mimeógrafo y, más adelante,
para la adquisición de los premios de los certámenes
estudiantiles y para incrementar los fondos de tesorería.
La fiesta se desarrollaba con mucho brillo,
números de danzas y música selecta.
El baile, amenizado por orquestas locales,
y a veces de San Justo o de Santa Fe. significaba
un gran acontecimiento social. Durante la noche se
elegía la reina.
La orquesta de Jorge Cándido
se presentaba con los músicos luciendo vistosas
camisas de raso blanco. Grupos de jóvenes apoyaban
la realización del festival. No deseamos ser
injustos omitiendo sus nombres, pero mencionaremos
según las actas algunos de ellos: Ovidio Farto,
Ángel Riquelme, Juan Santos, Haydeé
López, Rene Cochia, Rafael Vega, Iris Pizzorno,
Consuelo González, Nélida Pomier, Ana
María Cándido, Delfa Saravia, Amanda
D’Emilio, Alicia Femenías, Elena Cándido,
Tití Pierini, Mirtha Bianchi, Lidia Silvi,
Pedro Laffitte, Héctor Cabrera, Norma Sosa.
Con el tiempo, las actitudes juveniles fueron buscando
otras expresiones. La Fiesta del Vals se fue desgastando
hasta desaparecer. Sólo se mantuvo, con todo
su esplendor, en el corazón de los nostalgiosos.