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El 15 de abril de 1933 Francisco Cerra
presentó a consideración de la Comisión
el esbozo de un proyecto de su autoría. Proponía
la realización de concursos con la participación
de alumnos de las escuela locales. Lo fundamentó
en el principio que "la competición
de conocimientos crea el ansia de superación".
Una comisión especial se hizo cargo de la tarea;
buscó la colaboración de los directores
y maestros de las escuelas y en el mes de noviembre
del mismo año se llevó a cabo el Primer
Certamen Estudiantil que, en lo sucesivo se repetiría
todos los años hasta 1953. Compitieron escolares
de 1° a 6° en matemática, dibujo, lenguaje
y composición bajo la atenta supervisión
de los jurados compuestos por tres docentes cada uno
según los grados y los- temas en base a un
reglamento de veinte artículos.
La entrega de premios se efectuaba durante un gran
acto público, en el que no faltaban los números
artísticos, ante la presencia de personalidades
del Consejo de Educación, Inspectores de Escuelas,
maestros y autoridades locales.
En 1934, al final del segundo concurso, Don Hipólito
Jiménez expresaba: "podemos decir
que el objetivo inicial fue ampliamente obtenido dado
que la participación en masa de los alumnos
de las tres escuelas locales (688, 31, 532) prueba
que existe firmemente ya arraigado en unos, e iniciado
en otros en forma instintiva, un concepto bien definido
del valor de las enseñanzas que asimilaron
de sus maestros. Participaron con el espíritu
del que se cree capaz de triunfar, espíritu
optimista y engendrador de inquietudes, propulsor
de todas las iniciativas ".
José del Zolum se expresó
así en la revista Guión
al referirse a Francisco Cerra: Franco
hasta la rudeza y gráfico en sus expresiones,
él gustaba afirmar su teoría de atraer
al niño con eso de: "el loro viejo no
aprende a hablar", busquemos a los chicos como
hombres del futuro. Don Francisco tuvo una visión
profética al afirmarlo con su llaneza peculiar
ya que aquella iniciativa se arraiga año tras
año entre las funciones clásicas de
la biblioteca.
El mismo escritor dijo en 1950 sobre Leandro
Fuentes: "En los concursos, escolares,
cuya faz técnica dirige desde hace tantos años,
más que el brazo derecho de tan delicada misión,
lo es todo. Nadie como Don Leandro conoce en nuestro
pueblo la compleja sicología del niño
al que trata con el verdadero tacto del educador.
Sereno, persuasivo y enérgico ".
Fueron muchos más sus organizadores a través
de los años, mencionaremos algunos de ellos:
Luciano
Riquelme Atienza, José C. Peroné,
José Fernández, Máximo Rodríguez,
Sra. de Peyrano, José Fuentes, Víctor
Hehn, Mercedes Tomé, etc.
Estas justas, vigentes durante veinte años,
significativas por la masiva respuesta escolar y por
la rectitud y generoso empeño de sus organizadores
ocupan merecidamente un amplio espacio en la historia
de la biblioteca.
En años posteriores se llevaron a cabo, en
forma esporádica, otras competencias y olimpíadas
escolares, con la misma seriedad responsable pero
con menos rigidez y solemnidad, con un espíritu
acorde a las nuevas épocas.
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