El
ulular de la sirena
desgarra el silencio de la siesta de verano.
Suena avisando que un suceso trágico
ha acontecido
y los bomberos prestos a asistir se disponen.
La
tragedia los convoca
sin horarios ni calendario.
A
socorrer al malherido acuden solidarios.
Fraternos,
decididos para el salvataje
de quien gime atrapado,
a sofocar las lenguas
que hambrientas devoran y calcinan
c ampos y propiedades.
A
liberar de las flamas
a quien lo reclama,
o a rescatar de la profundidad
a quien dio el mal paso
y se hundió en el misterio
de la sima de un pozo.
Con responsabilidad
en el quehacer socorren sin distinción,
no discriminan género,
franja etaria ni posición.
No
hay partidismo ni religión.
Asisten a los humanos, a los animales o a la
vegetación.
¡Siempre listos! es su lema.
Se exponen para salvar especies y vidas ajenas
hasta ofrendando la propia
por el simple y poco reconocido
hecho de servir.
Tan
decididos y dedicados
no vacilan cuando suena el llamado
y arremeten con todas sus garras
para dar una mano.
Es
su vocación: Prestar servicio sin condición.
Por eso cuando escuches la sirena
de los bomberos de cualquier lugar
eleva una oración y bendícelos
porque ellos, LOS BOMBEROS
en un desprendimiento personal
todo lo dan
por ti, por mí y por toda por la sociedad.
BETTY FANTINI
Círculo de
Escritores Paivenses (Ci.Es.Pa.)