Calle Sarmiento
eres para mi, un órgano más
que late parejo, al compás,
junto a los otros
dentro de mi cuerpo.
En
ti me detengo. Allí,
donde 25 de mayo te corta, sin herirte,
suave, de esquina
y veo pasar triste las huellas de mi vida;
El niño y los primeros pasos por tu vereda
de la mano de la abuela,
El adolescente que busca a la vuelta a su princesa,
enamorado.
Calle,
Alfombra de pavimento te recorre
con la hilera de focos en lo alto
como luciérnagas,
zigzagueando.
Extiendo mis brazos
y envuelvo calientes
las viejas fachadas de las casonas de antaño
con los jardines de rosas adelante,
o al final de los pasillos,
brillando.
Calle
que sabes mis penas y alegrías,
como la mujer que me ha criado,
no pierdas nunca la magia
que me sorprende y enamora
día tras día.