Verdades
de la noche
Me perdí en la noche y el silencio.
Me escondí para encontrarme junto a mí
Como deseando ver el mundo desde lejos
Como Dios cuando parece no existir.
Ella
me contó muchas historias
Cuando el muro de la tarde se derrumba
Ante su oscuro porvenir,
El mundo parece silenciarse, me dijo.
Y mis fríos brazos opacan la luz que muere
en mí.
Sabias
verdades ocultan sus encantos
De vidas que no mueren
De muertes que vuelven a latir.
Como el sol que siempre muere y nunca deja de vivir.
Porque la noche no lo daña, sólo oculta
su existir,
en un vaivén interminable que sólo Dios
sabe su fin.
La
gente sólo vive, y la noche no es más
Que un calmo espacio de transición entre
Los días que pasan...
Pero su opacidad silencia nuestro caos
Que toma vida cuando llega el alba.