Loas
a la amistad
Aunque todos, o casi todos, usamos la palabra “amigo”
para referirnos con cariño a muchas personas
de nuestro círculo de amistades, resulta difícil
dejar debidamente definido lo que realmente es la
amistad. Creo que amigos son aquellos que se pueden
aceptar con defectos y todo y nos sentimos responsables
el uno del otro.
En este complicado mundo en que vivimos, es muy claro
que dependemos mucho más de los amigos en cosas
que antes nos concedía la familia, no solamente
ayudas económicas, sino hasta emocionales en
los momentos más críticos que pudiéramos
estar soportando, haciéndonos llegar una palabra
de aliento tan necesaria en esas circunstancias y,
con seguridad, nunca dejaremos de agradecer.
Hoy, que las familias se van disgregando, por razones
de estudios en algunos casos, de trabajo en otros,
o simplemente por buscar nuevos horizontes... y la
gran cantidad de hombres y mujeres mayores de treinta
años que, por una u otra razón, viven
en soledad; tener amigos se hace necesario, casi indispensable
contar con ellos en nuestra existencia.
Si analizamos simplemente cómo es o debe ser
la amistad y con quién debemos tenerla, puede
que surja entre cualquier par de personas y que, en
un momento determinado se conozcan, puede ser en un
supermercado, cursando estudios secundarios o universitarios,
incluso se han dado casos de pasar de amigos entrañables
a esposos para toda la vida, llegando a la conclusión
con una evidencia clara que, el matrimonio, los parientes,
conjuntamente con la amistad, son las relaciones más
importantes de toda la vida, sin embargo hay muchas
oportunidades en que por una causa u otra, las descuidamos.
Se sabe que no debería ser así, la amistad
fuera del núcleo familiar cumple una función
esencial, un amigo al que apreciamos de muy buena
manera, nos reafirma y nos permite desarrollarnos
como individuos en una sociedad de la que formamos
parte.
Es normal y muy plausible que cultivemos amistades
desde nuestra más tierna edad, aún sin
tener la más mínima idea sobre lo que
significa la palabra “amigo”, pero el
transcurrir del tiempo nos hace descubrir que el verdadero
motivo de la amistad es que la misma crezca, florezca
y perdure a través del tiempo y, por supuesto,
nos exija atención y confraternidad, mucho
más de lo que pudiéramos haber pensado.
La amistad supone compartir momentos de alegría
o de sufrimientos y todo cuanto uno desee revelar
de sí mismo al otro, y éste debe aprender
a ser franco y proteger los sentimientos de quien
confía en él., por lo que deberá
proceder a una apertura total y saber escuchar y compartir
todo cuanto se pueda presentar en la vida de cualquiera
de los dos.
Trabar amistades con personas del sexo opuesto, puede
mostrarnos una experiencia reveladora. Un gran amigo
me confiaba que con la actual compañera de
su vida, llegaron a ser muy amigos de jóvenes
y, aunque vivían en pueblos distintos, quiso
el destino que se conocieran y naciera entre ellos
una gran amistad, lo que les permitió cartearse,
enviarse tarjetas de navidad, deseos de felicidad
por cumpleaños o acontecimientos personales,
todo eso se transformó en un matrimonio que
hoy, a través del tiempo sigue perdurando con
el mismo entusiasmo y amor con que se inició.
Por todo eso, es dable preguntarse ¿hasta qué
grado mis amigos han llegado a apreciarme y cuánto
puedo yo haberles correspondido de la misma manera?
Tal vez no tenga una respuesta real y efectiva, pero
que la amistad es un bien necesario para una mejor
convivencia, nadie puede dudarlo.