BOCETO
INCONCLUSO
Dime
Amor, ¿cuál es nuestra historia?...,
ninguna..., loca de esperarte, enquistada en el proceso...
el tiempo me llama, ya no me espera ni te espera,
echó a andar su testimonio, la rendición
de cuentas, etapas infinitas en la que se proyecta
y extiende. Te contemplo estático y me contemplo
eternamente impaciente por arrancarte una reacción.
Estás ausente de mi presencia en la que hay
un enorme signo de interrogación que abarca
el tamaño de mis sueños; dime Amor...
¿Por qué me niegas esa palabra definitiva
que corte de raíz esta ilusión sin dueño,
este fragmento tan valioso de añoranzas?...
Permite que te explique, no sé si alcance mi
verborragia para meterte dentro del esquema de mis
sentimientos; ya se consumieron en mis numerosos intentos,
todos los términos posibles; se agotaron en
su propia condescendencia, en su propia prudencia;
y el grito desesperado de quien no escuchas se yergue
en un simulacro de gestos y actitudes tendientes a
informarte de esta pobre condición a la que
me pliegas...los deseos esponjosos empapados de proyectos,
se perpetúan hacia vos en la distancia, estirando
sus brazos con sus manos y dedos famélicos
de ternuras, amparos y caricias no resueltas, desprovistas
de consejos y sin rumbo...
Dime, amor de a quien le endilgo lo que pasa en esta
vida mía, como hago para salir de la encrucijada
en que me has dejado?...las aristas en ascenso de
este rompecabezas empinada, son demasiado inclinadas
para escalarlas y la cuesta se torna resbaladiza...su
delgada superficie está cubierta del moho del
tiempo del aguardo, de las historias húmedas
y encerradas, sin terapias soñadoras y sin
treguas aladas.
Como te dije antes, querer o intentar trepar la cuesta
de salvación se perfila demasiado osado; subo
unos peldaños y al volver la espalda, me topa
con la cara del abismo que me mira ofreciéndome
la nada, el punto donde me dejaste clavada, es el
vértice donde mueren las esperanzas...
Dime amor...¿que harás con tanta culpa,
regalarla?...¿con que envoltorio de seda la
cubrirás disimulada?...
Sabrán de tu pericia los elfos y las hadas;
sabrán de mi perspicaci todos los habitantes
de los mundos fantásticos; pero de nosotros
dos, en la vida real, nunca nadie sabrá nada;
porque somos dos bocetos inconclusos, apenas un bosquejo
en la obra del autor divino que jamás fue consumada...