Es innegable que este pueblo, como muchos de nuestro
país, tiene historias y recuerdos que serán
imborrables para quienes todavía tenemos la
suerte de poder caminarlo. Pero está claro
que no nos podremos olvidar de aquellos primeros
hombres que, sin tener nada y sin recibir
ayuda de los gobiernos provinciales, pero con alma
luchadora lo hicieron con todas sus fuerzas para que
su pueblo y sociedad enfrentara la vida con voluntad,
sabiendo que en la misma no se triunfa al azar, sino
haciendo un despliegue máximo de las posibilidades
que se pudieran presentar.
Estamos
muy de acuerdo que gracias a esa voluntad de superación
que siempre expusieron, fue la única manera
de hacer muy bien las cosas que eran necesarias. Incluso
así lo han señalado muchos hombres que
contribuyeron a la formación de nuestra
historia, sin dejar de creer que ellos
se caracterizaron, no sólo por su talento,
sino por el deseo de elevarse y poner perseverancia
ante todos los obstáculos que se le presentaran
en el ejercicio de sus funciones y respetar al máximo
todo lo deseado por una comunidad ansiosa por lograr
los objetivos previstos.
Muchas
veces la fortuna o la suerte pueden favorecernos,
pero pocos han alcanzado lo propuesto, por circunstancias
fortuitas. Es necesario hacer todo a pulso, pues toda
superación implica disciplina, honorabilidad,
conocimientos, pero por sobre todas las cosas una
voluntad férrea, tenaz, mucha honestidad y
sobrado valor para cualquier esfuerzo.
Por
todo eso es que no quiero olvidarme de este relato
que Laguna Paiva, pueblo mío, ha tenido la
suerte de contar con hombres que en situaciones buenas
o malas, pusieron de relieve recursos insospechados
con la intención de colaborar de cualquier
manera con la construcción de las bases de
un pueblo trabajador, una sociedad culturalmente capaz
de cualquier hazaña individual o colectiva,
tratando que no perdiera sus días de grandeza,
su historia y memoria.
Hombres
de la talla de Bruno Baranosky, Don
José Casanello, Anacleto Peláez
Quintana, Antonio Álvarez,
Francisco Devant, Carlos Brand,
León Lasalle, Eduardo Tesaire,
Faustino Fernández, Juan
Mateucci, Eulogio Fernández,
Adolfo Regalini, Miguel Costa
Forné, Luis Dalostto,
Rosario Videla Bianchi, Ramón
Agüero, Mario Penna,
Marcelo Pagnuco.
También quiero extender este homenaje a la
primera comisión de fomento que integraron
José Casanello, Juan Panicali,
Ernesto Quiroga y Don Luis
Forani, que fue presidente comunal, interventor
y primer intendente cuando Laguna
Paiva fue nombrada ciudad.
Todos
nos demostraron que cuando debieron hacer, no
era solamente sentarse en el lugar asignado, sino
dejar parte de su vida en pos de un bienestar íntegro,
libre, fuerte y vital para toda una comunidad.
Nadie
puede dejar de reconocer que se desempeñaron
con mucho acierto en todo cuanto les fue encomendado,
dejaron todo de si para que esta sociedad alcanzara
sus anhelos y contribuyeron a una mejor armonía
en general. Tal vez hubo errores, pero se puede dar
fe que jamás los pudo traicionar la mala intención,
y pidieron perdón cuando las circunstancias
lo exigieron.
Recordar
a estos hombres, baluartes de un pueblo
sano, trabajador, educado y culturalmente preparado,
es para mi una gran satisfacción rendirles
un pequeño homenaje, agradeciendo todo cuanto
hicieron por nosotros sin pedir nada a cambio. Sería
muy triste no destacar sus actuaciones, comportamientos
y cualidades como gobernantes y de que manera influyeron
en la sociedad para que ésta mostrara su complacencia
por lo que hacían en su favor.
Fueron
acompañantes de quienes bregaban por más
instituciones educativas, más fuentes de trabajo.
En una palabra: por un mejor pasar, cosa que lograron.
Reconocieron sus errores, aceptaron la censura justificada
y críticas, pero supieron ganarse el apoyo
de todos sus colaboradores y poner de manifiesto que
no es la indiferencia o el descrédito lo que
pueda traer la prosperidad, sino la unión de
todos y para todos. Por eso quise recordarlos,
brindándoles un merecido homenaje para que
queden en la memoria de esta agradecida comunidad.